Crítica de la economía católica

"Ningún antagonismo social puede solucionarse por la vía económica. Cuando el empresario dice a los trabajadores: "yo os doy de comer"; los trabajadores le contestan de este modo: "somos nosotros los que te damos a ti de comer"; y esto no es ninguna lucha en torno a la producción y al consumo, no se trata, en absoluto, de algo económico, sino que surge de un pathos distinto, de una convicción moral o jurídica. Concierne a la responsabilidad de índole moral o jurídica el determinar quién es, propiamente, el productor, el creador y, en consecuencia, el señor de la riqueza moderna. Tan pronto como la producción se ha hecho completamente anónima y un velo de sociedades de este tipo y de personas "jurídicas" hace imposible el responsabilizar a personas concretas, se ha de desechar, como si se tratara de un apéndice inexplicable, la propiedad privada del que no es otra cosa que capitalista. Y esto ocurrirá aunque haya aún, al menos hoy día, empresarios que saben imponerse con la reivindicación de que su persona es imprescindible." (Carl Schmitt: Catolicismo romano y forma política)
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